El periodismo de hoy, labor y participación en los medios de comunicación




EL PERIODISMO DE HOY, LABOR Y PARTICIPACIÓN EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Resumen
El presente artículo científico presenta un análisis analítico sobre la labor que ha venido ejerciendo el periodista a través de los años, incluyendo el gran avance tecnológico que afronta en la actualidad, así como los nuevos métodos y formas de contar y presentar la información, y por sobre todo como se ha desarrollado la participación de la ciudadanía, la cual no ejerce esta profesión pero la practica hoy en día en los medios de comunicación.
Palabras clave: Periodismo, géneros periodísticos, medios de comunicación.

Abstract
The present scientific article presents an analytical analysis of the work that the journalist has been exerting over the years, including the great technological advance that he is facing today, as well as the new methods and ways of telling and presenting the information, and above all as the participation of the citizenship has developed, which does not exercise this profession but practices it today in the media.
Key words: Journalism, journalistic genres, media.

Introducción
El periodismo es sin duda una especie de espejo donde se puede intentar entender lo que le pasa al ser humano en cualquier parte del mundo, una manera de saber qué ocurre en lugares lejanos que no es posible visitar, en las ciudades que ni siquiera sabemos que existen. Es en conclusión la forma más práctica de conocer el mundo y lo que sucede con él. Por este motivo debemos entender cuál es la labor de cada persona que ejerce esta profesión, y como se ha venido transformado con los nuevos avances tecnológicos a lo largo de los años.

Método de análisis:
En este artículo se ha utilizado el método analítico, el cual es aquel método de investigación que consiste en la desmembración de un todo, descomponiéndolo en sus partes o elementos para observar las causas, la naturaleza y los efectos. Y gracias a este método analizaremos la inminente evolución de la profesión más veterana relacionada con la comunicación: el periodismo, trae consigo crisis económicas, tecnológicas y de credibilidad, las cuales acechan la labor de aquellos profesionales formados para servir de intermediación entre la sociedad y “la realidad”. 

Resultados
La pregunta es ¿Cómo formar periodistas capaces de mostrar la verdad a través de los diferentes tipos de comunicación? Y ¿Existe un periodismo que permita a la ciudadanía acceder a estos medios? Responderemos la primera pregunta con lo siguiente: El caso Watergate. En el artículo “El oficio de periodista” de Juan Luis Cebrián, explica lo que sería el comienzo de un abierto enfrentamiento entre el poder político y un medio de comunicación. Además indica que “Watergate es símbolo de la independencia de la prensa frente al poder político y recordatorio del papel que a los diarios compete en una democracia, en tanto que debeladores de corrupciones y manejos sucios. A partir de entonces se acuñó la idea del periodismo como un contrapoder”.
Katherine Graham, considerada en 1974 como “la mujer más poderosa del mundo” por la revista Ms.Magazine y ganadora del Premio Pulitzer con su autobiografía titulada “Personal History” en 1998, nos aclara en una de sus tantas declaraciones que “un diario es una empresa mercantil, y como tal se debe a sus clientes, pero es también un órgano de opinión pública, por lo que su obligación es servir, antes que nada, a los ciudadanos”. El periodismo de hoy, sigue teniendo unos principios básicos que le identifican como profesión. Apartarse de ellos es desertar de la propia condición de periodistas. La primera obligación del periodismo es la verdad, además de primar su lealtad hacia los ciudadanos. Verificar y ser independientes de los hechos y personas sobre las que informan es esencial. Ser independiente del poder, otorgando tribuna a las críticas públicas y al compromiso. Y por último, esforzarse en hacer de lo importante algo interesante y oportuno, siguiendo las noticias de forma exhaustiva y proporcionada, ejerciendo lo que le dicta su conciencia.

Cebrián nos menciona un dato importante en “El oficio de periodista”, y es que “el periodismo debe ser veraz e independiente”. El primer punto, ser veraz, significa que se debe contar los hechos tal y como sucedieron, no se deben manipular los datos, ni resaltarlos a su conveniencia, ser rigurosos en la verificación, exhaustivos en las pruebas, minuciosos en los matices. Y sobre todo saber reconocer errores y equivocaciones, estando dispuestos a purgar por ellas. El segundo punto, ser independiente, equivale a que cada periodista tenga conciencia del papel social que su tarea implica, de no administrar la verdad que conoce según las conveniencias o presiones del poder, el no inmiscuir sus opiniones o intereses personales con la de los lectores y a no cambiar su condición primaria de testigos por la de jueces, siendo críticos, discutidores, pero sin alejarse de la verdad. Y ésta verdad trae consigo la libertad de expresión, la cual es condición básica para el establecimiento de democracias prósperas y sólidas. 

En “Reinventar el Periodismo: Medios necesariamente más participativos para una sociedad más democrática”, Sergio Mahugo nos habla sobre el reconocimiento del Derecho a la Información de las personas y reconoce en su artículo 19 que “todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión, este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”. El autor nos expresa que “durante siglos las empresas periodísticas han podido tutelar el derecho a la información y rentabilizarlo económicamente en régimen de monopolio o de oligopolio protegidos por las barreras tecnológicas y económicas que impedían al resto de ciudadanos el acceso efectivo a la información pública y a los medios de comunicación para difundirla”. 

El problema es que hoy la tecnología ha instalado imprentas, estaciones de radio y emisoras de televisión en todos y cada uno de los hogares del mundo con una conexión a Internet. El periodismo profesional ha de saber adaptar sus discursos a las características del nuevo entorno para la comunicación pública y cambiar la forma de relacionarse con su audiencia. Las empresas periodísticas necesitan descubrir nuevos modelos de negocio ya que el valor de su marca no les asegura su supervivencia en el futuro. Hoy cualquier persona puede usar los medios sociales para manifestarse en el espacio público, ofrecer una voz alternativa a las fuentes informativas oficiales o tradicionales, mostrar su propia visión de las cosas, opinar, enjuiciar, discutir, informar de un suceso o acontecimiento, incluso posicionarse como experto para ser capaz de contextualizar y aportar la mejor explicación sobre un asunto de actualidad (Bowman y Willis, 2005). Y sus posibilidades de participación se multiplican por mucho cuando además advertimos que Internet no es sólo una red de información, sino que es también una red de comunicación, de relaciones, de interacciones, un espacio para el debate y la crítica. La interactividad que permite el entorno digital llevada hasta sus últimas consecuencias es un diálogo. 

El progreso tecnológico ofrecería la posibilidad de unas estructuras locales poco onerosas, flexibles y descentralizadas que facilitarían el acceso y la participación del público en la comunicación (MACBRIDE, 1980: 262). La transformación, que arranca gracias al impulso de la revolución tecnológica, posibilita que cualquier persona, con independencia de su formación u ocupación, se convierta en periodista, por un bajo coste y, en teoría, a una escala global. Mahugo concluye en “Reinventar el Periodismo: Medios necesariamente más participativos para una sociedad más democrática” que “no podemos sino imaginar una sociedad más libre y democrática gracias a las nuevas tecnologías y a las redes para la distribución de la información capaces de dar voz a quiénes hasta ahora no la tenían”. 

El periodista profesional está obligado a competir con el resto de ciudadanos en el ejercicio de informar, formar y entretener a otros ciudadanos, y no puede sino tratar de seguir siendo relevante y necesario para la sociedad a través de opiniones bien argumentadas y de las informaciones que sea capaz de sacar a la luz pública, es decir, a través de la credibilidad que pueda transmitir y de la reputación que sea capaz de mantener. Una ventaja del periodista sobre el resto de ciudadanos es su dominio sobre los géneros periodísticos, ya que estos perviven, aportan significativos beneficios y es conveniente que sigan subsistiendo. En “Géneros periodísticos en radio: técnicas de redacción y estilo” de la autora Pastora Moreno Espinosa, nos explica que “los géneros periodísticos, en general, son las diferentes modalidades que adopta el mensaje periodístico y que establecen un orden en el material informativo”. 

En “No todos somos ya periodistas. Un análisis de la utopía del periodismo ciudadano desde la perspectiva del reportaje interpretativo” de Carlos Maciá Barber, cita a Lorenzo Gomis, el cual explica que “cuanto más se respeten las convenciones propias de un género -nacidas de una peculiar relación entre el contenido y la forma- más homogéneo resultará el trabajo de redacción y más confianza adquirirá el lector en el mensaje que recibe. El respeto de los géneros posibilita un ejercicio ético profesional, de modo que se procura al público lo que éste espera o persigue”. Los géneros pueden y deben, por consiguiente, enseñarse y aprenderse. Macía también hace mención en su artículo las cuatro vías para facilitar el aprendizaje, las cuales son “a)La formación educativa en la escuela primaria y secundaria centrada en el mundo del periodismo, los medios de comunicación y el reporterismo; b)Los libros de estilo, un compromiso público con la ciudadanía, que permiten analizar y valorar la consagración del profesional al honesto esfuerzo diario para elaborar un producto de calidad; c)La explicación por profesionales del quehacer periodístico y la autocrítica a través de editoriales, columnas, artículos, ensayos, programas o debates; y d)La difusión pública de las investigaciones de los Defensores del lector, del oyente y del telespectador (columnas, programas, monografías, artículos, conferencias)”. 

Alejandra Piñin entrevistando al representante de la Asociación FIACPO

Un medio donde se puede aplicar fácilmente lo explicado anteriormente es la radio, la cual le da un tratamiento diferente a la noticia, en comparación con otros medios como el periódico o la televisión. Pablo Daniel Roque nos explica en su libro “Manual integral de radiodifusión: 2. Introducción a la radio”, que “la radio constituye uno de los medios de comunicación con mayor alcance y simultaneidad en el mundo. A partir del envío de señales de audio a través de ondas de radio, podemos comunicarnos con personas a miles de kilómetros de distancia. Es también un espacio para desarrollar la imaginación y la creación. El desarrollo de las tecnologías ha dado lugar a que la radio extienda su influencia hacia lugares cada vez más lejanos. Los mensajes que transmite la radio tienen ciertas ventajas por encima de los medios gráficos y de la televisión, entre ellos podemos destacar la inmediatez de sus mensajes y el estímulo permanente de la imaginación”. Por otro lado en la cartilla “Hacer diciendo, decir oyendo”, los integrantes de Radio Revés nos explican que “las noticias siempre deben intentar recuperar y potenciar la cultura de nuestros oyentes y de nuestros pueblos, recuperar y resaltar la dignidad de nuestros oyentes y nuestro pueblo, reconocer y reclamar por los intereses de nuestros oyentes y nuestro pueblo, potenciar la capacidad de nuestros oyentes de cambiar las cosas”. Por eso es fundamental tener en cuenta cuál es el punto de partida y las necesidades de los oyentes en relación con lo que se va a informar. 

Para realizar esto último debemos tener bien estructurada la noticia radiofónica, la cual según el libro “Manual Urgente para Radialistas Apasionados” de José Ignacio López Vigil en su capítulo 7 sobre géneros periodísticos, explica la entrada, cuerpo y cierre de la noticia, detallando en la contextualización de esta, mencionando que “basta una línea al cierre, una frase que traiga a colación otros hechos del pasado que iluminan los del presente. Una frase dicha antes y contradicha después. Una promesa no cumplida. Un acto de corrupción cometido por quien ahora aparece como santo. Una estadística que desmiente la bella retórica. Un suceso aparentemente desconectado que explica los móviles secretos de tal decisión”. Al escribir para radio se debe tener en cuenta algunas indicaciones que harán de los productos radiofónicos más claros y sencillos, la cartilla “Hacer diciendo, decir oyendo” de Radio Revés nos presenta una lista puntual, que comienza con un “escribamos una idea por frase; usemos frases cortas, sencillas y directas; utilicemos palabras de uso diario y cortas; evitemos los términos demasiados abstractos; evitemos usar muchos adjetivos; no podemos utilizar “comillas”, ni puntos suspensivos, ni dos puntos, ni punto y coma; no utilicemos porcentajes ni cifras complejas; no le tengamos miedo a la redundancia”. 

Teniendo en cuenta que hasta este punto se ha podido responder a nuestra primera interrogante, empezaremos con la segunda. Hacer un periodismo que permita a la ciudadanía acceder a los medios es posible en la actualidad, en donde el relato informativo ya no sería un privilegio de los profesionales de la información, sino un ejercicio plausible abierto a la ciudadanía. Además el progreso tecnológico ofrecería la posibilidad de unas estructuras locales poco onerosas, flexibles y descentralizadas que facilitarían el acceso y la participación del público en la comunicación. Todo esto se resume en el periodismo ciudadano, en donde el ciudadano ya no es un simple consumidor de noticias, aprenderá a cultivar el proceso de elaboración del mensaje periodístico, ayudando a crear una nueva conversación masiva y, en algunos casos, elaborando un producto mejor que el de los reporteros. 

El periodismo ciudadano implica más que el dar a los lectores lo que demandan o el tenerlos en la mente, lemas que causaron furor en la profesión desde los años setenta del pasado siglo. ¿Pero de qué modo y manera se articularía esta participación efectiva? De entrada, el primer dilema es la inexistencia de una definición unívoca de lo que constituya el denominado periodismo ciudadano o participativo, caso de que realmente tenga entidad. Para Shayne BOWMAN y Chris WILLIS (2003: 7-13), citados por Macía Barber en su artículo ya antes mencionado, el término periodismo participativo define el acto de un ciudadano (o grupo de ciudadanos), con un papel activo en el proceso de recogida, análisis y difusión de noticias e información. El periodismo ciudadano sería aquel que posibilita la intervención activa de los actores sociales que actúan en todo el proceso de la información de interés público. Por tanto, su esencia radicaría en la formación de opinión pública mediante la creación de públicos deliberantes y la promoción de la participación ciudadana. 

En radio este tipo de periodismo ciudadano sería presentado a través de un reportaje, porque son aquellos sucesos conflictivos los que desencadenan la investigación periodística. Una vez determinando el tema a investigar, se tratará de brindar toda la información posible del hecho, en su contexto y sus previsibles consecuencias. Dependiendo de la envergadura del tema puede durar de 8 a 10 minutos, y definido esto se puede decidir los recursos a emplear y cómo distribuir el material a lo largo de un hilo conductor. López Vigil nos recomienda en su libro “Manual Urgente para Radialistas Apasionados” que “el reportero-testigo, que narra lo que está viendo, en estilo directo, en primera persona, consigue un efecto de mucha empatía con su audiencia”. Y es aquí donde el llamado periodismo investigativo encuentra su mejor expresión. La información recolectada y los mismos resultados de la investigación se pueden ir dando a conocer en una revista informativa o en el noticiero. La valoración de los hechos se puede tratar en el editorial o en distintos formatos de opinión. Pero el reportaje, por la variedad de recursos que permite y la documentación que exige, se convierte en la mejor herramienta de trabajo para la unidad investigativa del departamento de prensa. Así lo han entendido los radialistas perspicaces.

Entrevista al conductor de una de las cisternas que entregan agua en el distrito de Pacora

Conclusiones
  • El periodismo de hoy tiene la obligación de siempre expresarse con la verdad, además de predominar su lealtad con los ciudadanos. Verificar y ser independientes de los hechos y personas sobre las que informan es esencial. Ser independiente del poder, esforzarse en hacer de lo importante algo interesante y oportuno, siguiendo las noticias de forma exhaustiva y proporcionada, ejerciendo lo que les dicta su conciencia.
  • Para realizar un buen trabajo periodístico, debemos tener en claro la importancia de los géneros que abundan alrededor de ella. Sin estos géneros la información no se transmite como se debe, y por consiguiente, cualquier persona puede ser “periodista”. Es trascendental su conocimiento, porque desde los inicios se han utilizado para informar las noticiar, relatar cada hecho que sucede, y sin su adecuado uso, no habría una conexión entre el periodista y su público.
  • El periodismo ciudadano convierte al ciudadano de un simple consumidor de noticias a uno generador de esta misma, el cual aprenderá a cultivar el proceso de elaboración del mensaje periodístico, ayudando a crear una nueva conversación masiva y, en algunos casos, elaborando un producto mejor que el de los reporteros. Se debe cuidar siempre la forma en que se transmite la información, utilizando adecuadamente las herramientas necesarias para su entendimiento y que los mismos ciudadanos se interesen por esta nueva alternativa de periodismo.
Referencias
  • Barber, C. M. (2007). No todos somos ya periodistas. Un análisis de la utopía del periodismo ciudadano desde la respectiva del reportaje interpretativo. Estudios sobre el Mensaje Periódico, 123-144.
  • Cebrián, J. L. (2010). El oficio de periodista. Sala de prensa, 1-3.
  • Espinosa, P. M. (2012). Géneros periodísticos en radio: Técnicas de redacción y estilo. España: EGAUDIM.
  • Mahugo, S. M. (2010). Reinventar el periodismo: Medios necesariamente más participativos para una sociedad más democrática. Razón y Palabra, 1-8.
  • Revés, R. (2017). Hacer diciendo, decir oyendo. Argentina: Escuela de Ciencias de la Información.
  • Roque, P. D. (2013). Manual integral de radiodifusión: 2.Introcucción a la radio. Buenos ires: Comisión Nacional de Comunicaciones.
  • Vigil, J. I. (2000). Manual urgente para Radialistas Apasionados . En J. I. Vigil, Manual para Radialistas Apasionados y Apasionadas (pág. 312). Quito: Pablo de la Torriente Editorial.
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