LA RADIO: PROGRAMACIÓN, AUDIENCIA Y FORMACIÓN
Por Carrasco Wester Guadalupe y Piñin Guerra Alejandra.
RESUMEN:
La radio se ha transformado de tal manera que, ya no solo es aquella que se encarga de entregar valores a su radio audiencia, sino que trata de buscar su interacción a través de diversos recursos y estigmas que fundamentan su programación.
PALABRAS CLAVE: Programación radial, audiencia, radio, medios de comunicación, formación ciudadana, academia.
ABSTRACT:
The radio has changed in such a way that it isn’t the only one that in charge to give some values to its own radio audience, but that tries to look forward to its interaction through many resources and stigmas that provide with fundamentation its programmation.
KEYWORDS: Radio programming, audience, radio, media, civic education, academia.
INTRODUCCIÓN:
Los medios han dirigido su oído hacia la sociedad y han escuchado apreciativamente las necesidades que se han desarrollado a lo largo del tiempo. Con el que se sintieron más próximos fue la radio, como un medio inmediato y cálido. Esta recepción fue la de acoger a su audiencia y permitirle el alcance de los diversos eventos.
Continuamente, se fueron clasificando sus contenidos a niveles que permitieran una mejor interacción entre este medio y el público. De cierto modo, los avances tecnológicos promovieron un uso óptimo de los recursos para hacerlos informativos o convertirlos en tonalidades musicales, contagiando el espíritu de innovación hacia los otros medios que se mostraban en comodidad.
Por lo cual, ciertas dinámicas en la radio de antes eran más sencillas, como decir que el locutor era locutor y el técnico solo movía los botones, es decir que cada quien se ocupaba de lo suyo y el director, desde su sillón gerencial, supervisaba el conjunto de la producción.
Pero los tiempos cambiaron y el número de emisoras aumentó, saturando de esta manera el dial latinoamericano, obteniéndose de esta manera una excesiva competencia que redujo los ingresos de cada radio, causando una reducción del personal y, posteriormente, una creciente mediocridad en el manejo de los programas. Motivo por el cual se replanteó el alcance de la radio y cómo organizarse para emitir contenidos acorde al actual acontecer de la sociedad y su presencia en medio de ella, averiguando las variables a través de instrumentos, el cómo segmentar su público y corresponderles de manera genuina y responsable, como la confianza que su audiencia depositó en ellos.
DESARROLLO:
LA RADIO
La radio, más que un medio de comunicación, es el punto de encuentro donde convergen distintas culturas. Prueba de ello es la programación de una radio, que es el reflejo de las dinámicas de la sociedad. En torno a ello, el planteamiento que se realiza en el marco de la teoría de la comunicación sobre la radio es considerado, clásicamente, como el inicio de las funciones básicas de esta, las cuales tienden a informar, formar y entretener. Y a la que también puede añadirse la de persuadir.
Según Faus, en Las “radios” y los modelos de programación radiofónica, entiende por comunicación radiofónica a “aquel producto escuchado a través del receptor que es únicamente comprensible e identificable en función de la capacidad de restitución del contenido semántico de los mensajes que tiene la grabación por un lado, y la radio, por otro, puestos en relación con el cuadro de referencias culturales y de experiencias del oyente” (Moreno, 2005).
Por ello Merayo Pérez intenta rescatar que no es habitual que la función del emisor o del receptor se tenga que limitar a sólo una de las cuatro funciones mencionadas anteriormente, si no que alguna de ellas será la que predomine, ya que el informar, entretener, formar y persuadir no son funciones intelectuales que se susciten en estado puro dentro de la programación radiofónica.
Por tal motivo, autores como Faus, Herreros y McLeish consideran que el mensaje radiofónico tiene esencia informativa. Así, Faus confirma que el fin propio del mensaje radiofónico es la información, cuya preferencia recae sobre los fines vinculativos, distractivos y cultivadores dentro de la audiencia. Así mismo Cebrián Herreros nos da a entender que, el carácter informativo de la radio nace precisamente para acercar esa realidad informativa al hombre de manera inmediata y eficaz.
Por eso, “la radio, como cualquier otro medio de comunicación, ofrece diferentes tipos de contenidos cuya ideación y organización en el conjunto de la programación puede atender a formas de comunicación diferentes, no sólo la informativa” (Moreno, 2005).
Además, Techniques for improving educational radio program resalta que “the kind of program which stimulates post-broadcast discussion is one that avoids "giving all the answers". If experts claim complete authority in their field, less educated people will do little more than ask for clarification of the expert's ideas. Dialogue and discussion develop when an issue, problem, or question is offered to the audience for their consideration. Through a panel discussion or debate, it is possible to clarify the question and to suggest a variety of answers. The key is to avoid arriving at "the answer", which leaves nothing for the audience to do” (Theroux, 1978).
Es así que la definición de radio es un concepto muy amplio en comparación del modelo de programación, por lo que un mismo tipo de radio puede desarrollar dos modelos diferentes, como es el caso de la radio musical y la radio informativa. El primero es un tipo de radio especializada, cuya permanencia y extensión hace que su mensaje sea parte significativa de nuestro entorno sonoro. Ante lo cual, aprovecha una comunicación profundamente emotiva a través de la difusión constante de música.
Mientras que la radio-información es aquella que se esfuerza por encontrarse con los protagonistas, es decir los oyentes, ayudándoles a integrarse dentro de su entorno, en su sociedad y preocupándose por ellos. Por lo tanto, se puede notar que la radio informa al oyente de todo cuanto pueda afectarle directamente, siempre con una dimensión cultural e informativa que se vuelve implícita, como la actitud de la emisora.
Ya en esta línea, Cebrián Herreros destaca “el diálogo permanente de este tipo de radio con la audiencia y de la audiencia entre sí, desarrolla el sentido más profundo de la participación, no sólo en la gestión y control de las emisoras, sino también en la elaboración de las emisiones” (Moreno, 2005). Por lo cual, la radio-información se basa en la palabra, el informar y el comunicar, siendo la actualidad lo que diferencia a los contenidos sobre los que se idea de su programación.
Es así que según el Manual urgente para radialistas apasionados subraya que “la programación es el diálogo que la radio entabla con su público, los mensajes que emite para relacionarse con cada uno de los personajes recién descritos. La programación es la palabra conquistadora, la declaración de amor de ella, la radio, a él, su público. Candidatas en el dial hay muchas. Todas las emisoras difunden música, noticias, todas hablan y esperan ansiosamente ser escuchadas. La diferencia radica precisamente en la manera de pronunciar esas palabras, esos sonidos sensuales que viajan a través de espacios inmensos para alcanzar multitudes y que, sin embargo, parecen haber sido dichos para una sola persona y al oído. La programación es la coquetería de cada radio, su estrategia particular de seducción” (Vigil).
Los modelos de programación radiofónica
Programar es una técnica, pero también es un arte. No es una tarea sencilla el idear, realizar y presentar contenidos que brinden un servicio al tipo de audiencia escogido por la emisora, y esto acorde con los principios de la empresa, los recursos humanos y técnicos que dispone, y los parámetros reales del mercado en el que se emite. Por lo cual, la relación comunicativa que la emisora entabla con su audiencia será tan importante como la programación, que será el modo y la forma de organizar e idear el tiempo radiofónico.
Por lo cual, Techniques for improving educational radio program agrega que “la cuestión clave es determinar qué capacidades o aptitudes debe tener su público para que saque provecho del programa. ¿Poseen todos o sólo algunos miembros de su auditorio esas aptitudes y capacidades? A veces una "capacidad" significa una manera de pensar. Por ejemplo, es importante saber de qué manera el oyente categoriza los problemas. ¿Piensa simplemente en terminos de "blanco o negro"? ¿O tiene un modo más flexible y adaptable de conceptualización?” (Theroux, 1978).
Siendo así el modelo de programación, definido como el arquetipo de la programación de una emisora, que deriva de la actuación radiofónica, cuya transmisión le genera personalidad a sus principales formas de comunicación y que se manifiesta a través de diferentes programaciones complementarias y no competitivas entre sí. Por ello, es aquí donde deviene el multiproducto de programación, que plantea la distinción básica de radio generalista y radio especializada.
La radio generalista es la radio en total: es informativa, comunicativa, intelectual y expresiva, según Faus. Por lo cual Cebrián Herreros la concibe como “el medio de actualidad”. Es así que Martí Martí asegura que “es la radio clásica, de programas variados dispuestos a lo largo del día, cuyo objetivo es el de atraer en cada momento al mayor número de oyentes que están en disposición de escuchar la radio, y destaca su capacidad para realizar funciones muy variadas, informativas, de entretenimiento y de formación” (Moreno, 2005).
Mientras que la radio especializada es una estrategia empresarial, que se basa en la comunicación e información de un área del conocimiento determinada, que apela a un segmento específico de la audiencia potencial dentro de la emisora y que muestra un producto radiofónico exclusivo hacia ellos. Se caracteriza por sectorizar contenidos y segmentar a la audiencia, centrando su atención en el relato diario en unos contenidos monotemáticos y adapta su narrativa a un tipo de oyente que puede ser o no especializado, pero que sí está segmentado previamente por la emisora.
Es así que Martí Martí subraya la importancia de los centros de interés y las preferencias musicales. Dentro de los centro de interés estarán vinculados los temas sobre las necesidades básicas de la audiencia, las cuales serán ampliadas para su posterior especialización. Mientras que las preferencias musicales formarán un amplio repertorio de géneros, estilos y épocas. En este sentido, conviene añadir que la selección musical influirá en gran medida sobre la imagen sonora de la emisora.
Es aquí donde se enlaza el relato programático de la radio especializada e idea la estructura de acuerdo a dos modos principales: la radio temática, basada en la unidad del programa, y la radio de formato cerrado, ideada sobre la unidad de la fórmula. Ambas variantes pertenecientes a la radio especializada y que se distinguen por el modo de programar, más que en el planteamiento comunicativo o empresarial. De ahí que un mismo tipo de radio pueda adoptar dos variantes programáticas diferentes, como la radio musical y la radio informativa.
La radio temática, denominada por Martí Martí como aquella que se especializa en contenidos, los cuales son desarrollados por medio de programas variados, ya que su parrilla se estructura en segmentos de programación y disposición de los programas a lo largo de la jornada, como citas establecidas con la audiencia. Es decir, la radio temática es el tipo de radio especializada cuyo tiempo de programación se idea de acuerdo al concepto de programa y siendo el magacín especializado el principal.
Puede ser de información especializada, cuyo objetivo se basa en la actualidad informativa del área del conocimiento sobre la que profundiza el relato, por ejemplo, la información deportiva o la información económica. También puede ser cultural, divulgativa y educativa, cuya organización no depende tanto de la actualidad informativa, sino del mensaje que requiere voluntad de escucha y mayor atención del oyente. “Hay que provocar el esfuerzo del oyente y a la vez esclarecer lo que se quiere transmitir para que surjan nuevos intereses entre el público” (Moreno, 2005). Además, puede ser temática musical, ya que se distingue por idear y organizar el tiempo radiofónico de la programación de acuerdo al magacín o el concierto, en directo o diferido, de música culta y de vanguardia del rock and pop.
La radio de formato cerrado, cuya característica esencial es su modo de programación, la manera de idear y estructurar el relato, es así que presenta una narrativa que la distingue claramente del resto de radios ya que la reiteración se observa tanto en el contenido como en la estructura. Dicha reiteración está determinada por la duración de la fórmula.
La fórmula es la unidad básica de programación, en contenido y duración. Es el conjunto de contenidos informativos, musicales, de entretenimiento y de divulgación, y la manera en la que se realiza la combinación de estos para crear la unidad de programación del formato.
El formato es el modelo de programación que resulta de la combinación horaria de la fórmula durante las 24 horas de emisión en la radio, y que además mantiene una estructura repetitiva que actúa como único programa durante todo el día, los siete días de la semana y que puede ser musical para acompañar al oyente.
Por último, el Todo noticias es un tipo de radio informativa, cuyo propósito es ofrecer actualidad informativa de manera constante y permanente, para crear un relato noticioso reiterativo. Es así que en algunas emisoras se observa que la información deportiva también es un contenido básico de esta fórmula, ya que está presente en el sonido de cada hora. La fórmula del Todo noticias se complementa con espacios de divulgación sobre una amplia variedad temática como la naturaleza, el medio ambiente, la salud y muchos otros más.
La radio de formato abierto, cuya estrategia de programación de la emisora determina qué tramos horarios se destinan a la fórmula y cuáles a los programas. Esta tendencia afecta más al formato musical, y no tanto al de palabra. Así, por ejemplo, la mayoría de los formatos musicales de la radio comercial española incorporan programas de entretenimiento, tipo despertador o morning show, para organizar su tiempo. Es así que la parrilla se completa con otros, bajo un género o estilo representativo de la especialización musical.
Además, también se debe tomar en cuenta el diseño de los modelos de programación radiofónica, que son aspectos principales sobre los que se trabaja en la ideación y estructuración de cualquier programación como referencia principal de la emisora. Razón por la cual, se aplica el criterio de dosificación y ordenación del contenido en el tiempo radiofónico. Por ello, la dosificación es la distribución de los contenidos, para el equilibrio o predominio de unos sobre otros en la parrilla. Mientras que la ordenación establece la secuencialidad, que busca adecuar el tipo de contenido al horario más apropiado según el público al que se dirija la emisora. Una vez definidos temáticamente ambos se ordenará el resto del contenido en la parrilla. Y para mantener la continuidad narrativa de la programación deben proyectar una imagen nítida, eficaz y fuertemente clara del producto radiofónico que se propone, con los objetivos de ganar audiencia, anunciantes y presencia social.
LAS AUDIENCIAS
Conocer el tamaño y la composición de la audiencia resulta imprescindible para cualquier medio de comunicación y en especial para la radio, ya que es el conjunto de personas que entran en contacto con un medio, por un tiempo determinado, y lo conformarán a través de sus características como el sexo, la edad, la clase social o el lugar de residencia, las cuales serán información esencial para cualquier proyecto dentro de este ámbito. Para obtener esta información, resultará importante aplicar técnicas como la del sondeo, la cual no es una tarea sencilla de realizar porque se trata de un proceso complejo, motivo por el cual, en el ámbito académico, cada vez está más consolidado el concepto de audiencia construida, que está conformada por las personas que posiblemente escuchan la radio, mientras la audiencia real sería aquella que sintoniza la emisora con seguridad y, que a la vez, nos garantiza una participación activa.
Por lo tanto, el sondeo consistirá en la selección de una porción representativa de un universo, cuyo nombre será muestra. Esta, sumada a la recogida de información procedente de la muestra y la elaboración de los indicadores finales, dará como resultado el grado de credibilidad de las mediciones y etapas que implicarán todo el proceso.
Sin embargo, también hay que advertir que esta labor no siempre es posible, ya que en países de gran extensión territorial se opta por combinar sistemas automáticos (como plataformas virtuales) y no-automáticos (como encuestas o cuestionarios), ya que el coste de instalación y el mantenimiento de la tecnología resulta sumamente costoso. Y para seguir midiendo a los oyentes se continúan utilizando los sistemas no-automáticos (encuestas o cuestionarios a rellenar por la muestra), dada la diversidad de la oferta y la variabilidad de los lugares de consumo.
“A partir de sus resultados, el sector publicitario determinará sus inversiones, mientras que los medios de comunicación evaluarán el éxito de sus estrategias de creación y distribución de contenidos” (Huertas, 2006).
A la hora de valorar los resultados del sondeo de medición, es necesario analizar cuatro aspectos que se relacionan con la muestra empleada como es el tipo, el tamaño, los criterios de selección y la tipología de clasificación social que permita la presentación de los datos finales. Podemos distinguir entre dos tipos de muestras: las probabilísticas y las no probabilísticas. La primera puede incluir a cualquier miembro del universo, teniendo todos sus componentes las mismas posibilidades de ser escogido. Está claro que para poder aplicarla, por lo menos se debe tener el listado completo del conjunto censal estudiado. Mientras que las muestras no probabilísticas, implicarán que no todos los miembros del universo pueden ser seleccionados. Por lo tanto, vistas desde una perspectiva general en el terreno de las mediciones, se aplican las muestras probabilísticas, ya que serían las únicas que permitirían extrapolar los resultados obtenidos.
Acerca del tamaño de la muestra, mientras más grande sea, mayor representatividad va a tener. Es así que contará con mayor homogeneidad respecto al hecho que investigará, ya que si nos centramos cómo ha evolucionado hasta ahora por las muestras empleadas en los estudios de medición, estas poco a poco aumentarán su tamaño con el fin de ir reduciendo los márgenes de error de los resultados y ampliando el universo representado.
Además, la preocupación por incluir en la muestra diferentes segmentos sociales también repercute en las posibilidades de análisis, es decir, en las tipologías de clasificación social aplicables en la presentación de los datos finales. “Así, por ejemplo, un estudio que no se preocupara por tener una representación de todas las franjas de edad difícilmente podría ofrecer sus resultados mostrando las diferencias entre adolescentes y adultos” (Huertas, 2006).
Por este motivo, es importante recalcar que la radio servirá como intermediario para llegar a los clientes potenciales a través de los sondeos de medición, los cuales se han convertido en una herramienta esencial para el día a día. Desde esta perspectiva se desprende que, las audiencias son el producto que los medios de comunicación venden a las empresas que se anuncian bajo variados modelos, y para que esa operación sea posible, ha de ser contabilizada, clasificada y ordenada, como ya se mencionó previamente.
Así, si bien es posible que en un país haya más de un sondeo, en el caso de Latinoamérica, la muestra más palpable de este fenómeno se encuentra en el hecho de que sólo se desarrollan estos estudios en las zonas geográficas o ciudades donde reside la población con poder adquisitivo, dejando muy al margen las áreas rurales y sin acceso de los sondeos a todos aquellos que requieren la información.
Es por ello, que el papel que cumplen las mediciones de audiencia son una fuente de datos necesaria y vital para todo medio tradicional, ya sea para valorar la efectividad de sus estrategias, como para comprobar en qué medida las expectativas de audiencia se han cumplido en términos cuantitativos (tamaño de público) y cualitativos (características sociodemográficas de ese público). Además, este consumo de medios no solo pueden predecirse por las mediciones, sino que también deben tener en cuenta las costumbres, la disponibilidad horaria y las exigencias comunicativas de cada persona en todo momento, y claramente tampoco pueden establecerse de manera universal.
Es así que Programming for TV, Radio, and the Internet: Strategy, Development, and Evaluation menciona que las “audiences may catch on to the prepackaged quality of the material and do not tend to respond well. Radio, for many people, is not just a content-providing service— they rely on it to keep them company when they commute or do chores around the house. It is hard to feel comforted by the company of radio content that is perceptibly predetermined or reproduced” (Philippe Perebinossoff, 2005).
PROCESO DE FORMACIÓN CIUDADANA
La audiencia para los medios está muy lejos de ser aquella masa amorfa que en su momento consideró Ortega y Gasset, refiriéndose a ésta como un ente social ignorante. “Pretender afirmar que existe una ignorancia colectiva sobre los impactos, males y aciertos de los medios de comunicación sería un desconocimiento a la conciencia pública de los pueblos” (López, 2006).
Sin importar los estratos sociales de las personas, su género, edad e incluso el nivel educativo, se percibe una actitud crítica hacia los contenidos que transmiten los medios de comunicación, específicamente la radio, tanto en los formatos de información como en los de entretenimiento. Por tanto, resulta evidente que el poder de la audiencia radica en el pleno ejercicio de su libertad, en la elección de lo bueno o lo malo de los medios, y en la inteligencia para evaluar lo que está en juego.
Por eso, cabe resaltar que los medios de comunicación son solo desarrollos tecnológicos que han solucionado infinidad de problemas sociales, y el constante debate sobre sus bondades o perjuicios para la persona y para la sociedad han sido siempre materia de discusión. Sin embargo, asistimos a una época en la que el medio no es el mensaje, como afirmó McLuhan hace más de 30 años. La radio no es el mensaje, son las acciones de los comunicadores detrás de las redacciones y los micrófonos los que dan luz o sombra a las historias reales o ficticias, que se envuelven dentro de los diferentes formatos mediáticos. La idea es que el público haga suyo cada formato y lo vuelva parte de su cotidianeidad, mas no volverse un esclavo del medio.
Según Velásquez, en Conferencia a periodistas en conflicto (2005), menciona que “el poder de los públicos es inmenso, es urgente alfabetizar a los receptores para que exijan transparencia a los gobiernos y calidad a los medios. El público crítico tendrá la capacidad de vetar la radiobasura. Es el público el que puede derrotar esas viejas y equivocadas aseveraciones de que hay que recibir y ver todo lo que los medios difunden, que las verdades las hacen las encuestas y que los primeros en los rating son los mejores.”
Como un proyecto social, la radio debe abordarse desde la comunicación, para que nutra y enriquezca de criterio a la audiencia sobre los contenidos mediáticos y que estas se reflejen en el poder de selección y elección de la oferta de programación diaria. Es decir, donde participen realmente del proceso de comunicación social, para que contribuya al crecimiento de la sociedad, para facilitar los procesos de entendimiento, comprensión, convivencia y solidaridad, es decir, para que prime el bien social.
Así como, según el Encuentro de generaciones por medio de la radio menciona que “al aprender a investigar, entrevistar y presentar un programa, los jóvenes ven crecer su confianza en sí mismos y desarrollan habilidades de comunicación y pensamiento crítico. La experiencia en actividades periodísticas y de transmisión en radio se traduce en una serie de habilidades aplicables a un amplio rango de ámbitos de la vida real, desde el aula hasta sus futuros lugares de trabajo” (Yumna Martin, 2014).
Sin embargo, tras los constantes intentos para que los medios de comunicación adopten y asuman la responsabilidad social que les concierne como representantes, voceros y defensores de la audiencia, estos intentos ahora ya son estériles. Ya no representan a las audiencias y por el contrario, hablan en su propio nombre, en el nombre del poder económico y político, fenómeno al que Ramonet (1999) llama el mega-poder mediático.
Y ante el constante reclamo de las jóvenes audiencias sobre el deber social y el correcto uso del dial para transmitir contenido de calidad en pro de ellos, ha contribuido en general a que las audiencias se hayan organizado para establecer frentes de choque y de presión contra los contenidos que no contribuyen a su crecimiento. Sin embargo, el proceso es lento, desbalanceado e insuficiente, a pesar de los enormes esfuerzos que le han puesto. Por este motivo, se requiere educar a las audiencias desde la base, desde los primeros años de sus estudios escolares, bajo elementos de análisis que les permitan, tempranamente, discernir y tomar acciones particulares sobre los contenidos de la radio. Es decir, formar una audiencia intelectual en cada persona, más libre y con voluntad.
O como lo afirma María E. Giraldo, (2004) “pensar la participación y la comprensión en la comunicación implica reconocer a los sujetos de la comunicación no como objetos encerrados en la dupla emisor-receptor, sino como sujetos capaces de lenguaje y de acción.”
Por su parte, la radio ha perdido el predominio que tuvo como medio de comunicación luego de la llegada de la televisión e inclusive, se nota la estrepitosa pérdida de su esencia informativa, lo que la llevaron a ser interpretada como un medio por el cual, principalmente, poder escuchar música y obtener entretenimiento. Vistiéndose así como sinónimo de música en la población, y a la música como sinónimo de radio, y ocupando un lugar exclusivo de preferencia en la Frecuencia Modulada (FM) por encima de la Amplitud Modulada (AM).
Pero pese a su ligero declive, observamos que la radio mantiene su poder de penetración y flexibilidad, pues no existe un solo hogar que no cuente al menos con un aparato de radio, ratificando así a McLuhan cuando evidenciaba el poder de la radio y su posibilidad de permanencia en el tiempo. Además, debemos reconocer el mérito que ha obtenido internet, cuyo terreno aumenta día a día en el nivel de consumo de los jóvenes y las audiencias en general, y de donde la televisión, la prensa y, por supuesto, la radio han perdido fuerza.
LA ACADEMIA
Sin embargo, podemos apreciar que la radio ha acompañado la actividad diaria del hombre desde hace muchos años, ya sea en busca de entretenimiento o simplemente información. Se debe tener en cuenta los muchos elementos con los que cuenta, como la fuerza que le otorga las palabras, que complementa la música y que armoniza a través de los sonidos. Todos al momento de sumarse, logran manifestar una provechosa información en contribución de la comunidad o sociedad que se rige bajo una determinada cultura, el conjunto de significados o también los valores que le atribuyan a sus prácticas económicas, religiosas, políticas, comunicativas y sociales.
Es por ello que debemos utilizar las nuevas tecnologías de manera adecuada, en un plano en que la comunicación e interacción con el público no cambie, y por el contrario se fortalezca más. Para alcanzar esa meta es necesario pensar y hacer radio de manera íntegra, ya que la nueva era ha dado pase a términos como publicidad o propaganda, que muchas veces abarcan gran parte de la programación, y si bien es cierto que diferentes medios dependen de ella para sobrevivir, no se debe saturar con estas a la audiencia, puesto que el principal fin de la radio es dar información esencial para el día a día del oyente, por lo que esto no se debe dejar en segundo plano.
La comunicación y la cultura, lo popular y lo masivo, se asocian a otras dos perspectivas, como son lo cotidiano y las mediaciones, contribuyendo a la definición de algunos de los principales ejes conceptuales de los estudios de recepción en América Latina. “La comunicación se convirtió en una cuestión de mediaciones más que de medios, en una cuestión de cultura y, por tanto, no sólo de conocimientos, sino de reconocimiento” (Martín-Barbero, 1987).
Según García Canclini, Gonzaléz y el propio Martín Barbero tratan de enfatizar la cultura como un proceso plural, inestable, ambiguo, conflictivo y complejo que se desarrolla en lo cotidiano, esto como alternativa para superar el enfoque que tiende a reducir la comunicación a canales, códigos, mensajes e información. Ellos coinciden en el entendimiento como modo de inserción en el medioambiente cultural a partir de elementos y valores ligados a la vida cotidiana.
Lo cotidiano es rutina, ya que es el lugar donde se dinamiza la cultura, pero simultáneamente es un espacio que incluye el conflicto y, al mismo tiempo, la resistencia; un espacio que no sólo permite la reproducción sino también la producción, y entre esos espacios se encuentran el barrio, la casa, la calle y muchos otros más. Es aquí donde se deben distinguir lo popular y lo masivo, definidos como el flujo continuo de sentidos, valores y bienes culturales que se transforman según van apareciendo actores y situaciones históricas, combinaciones que sientan de poder a la radio.
Es así que podemos observar cómo la radio se transforma de manera creciente, en un espacio donde “no solamente se reproducen las ideologías, sino que también se hace y se rehace la cultura de las mayorías, no solamente se comercializan formatos sino que se recrean las narrativas en las cuales se entrelaza el imaginario mercantil con la memoria colectiva” (Cogo, 2009).
Mediaciones y mediatización
La primera mediación que encontramos es aquella que hace referencia a la familia como unidad básica de audiencia y como uno de los espacios clave de interacción con la radio. Será a través de la cotidianidad la que permita marcar la reflexión sociológica sobre la familia, para rescatar a ésta como mediación social y lugar primordial de reconocimiento. Además de ser espacio de conflicto y poder, pero también de afecto y solidaridad, es así que la familia se configura como una principal instancia de soporte para la radio.
Como segunda mediación encontramos a la competencia cultural de los grupos sociales, cuya procedencia no sólo deviene de las modalidades de educación formal relacionadas con la clase social, sino que también deriva de sus experiencias socioculturales vinculadas a las etnias, a las culturas regionales, a los dialectos locales y a los distintos mestizajes urbanos. La experiencia vivida de primera mano con la radio se convierte en instancia de desarrollo para las competencias culturales específicas por parte de la audiencia.
Es así que se precisa que los procesos de mediación sean comprendidos, también, en estrecha unión con los procesos de mediatización, los cuales están concebidos como artefactos y materialidades técnicas, es decir todo aquello que nuestros sentidos pueden percibir y manipular.
Este es el motivo por el cual se les viene exigiendo a los investigadores un esfuerzo de apropiación y refinamiento de los conceptos de mediatización y procesos mediáticos, entendidos como aquellas dinámicas de transformación que intervendrán en la constante conformación de las relaciones e interacciones sociales. Dando como resultado la creciente y preponderante presencia de los medios de comunicación en la vida cotidiana. Se trata de la necesidad del reconocimiento y de la comprensión de que los medios operan, de forma creciente, como una racionalidad productora y organizadora de sentidos y, en consecuencia, como una instancia que configura la realidad social (Mata, 1999).
Parece imprescindible solicitar a las investigaciones ese alineamiento, pero todo ello contribuye al fin de que se puedan alcanzar efectivamente esta construcción de una comunicación ciudadana pautada por la democratización de los procesos y medios de comunicación, y que estén caracterizados por la pluralidad, la fluidez y la transitoriedad, que en conjunto generarán patrones de acceso diferenciados y asimétricos en relación con la apropiación y el uso de las tecnologías de la comunicación en la actualidad.
CONCLUSIONES:
La radio es un punto de encuentro para la convergencia de las audiencias y sus estilos de vida, la cultura y el aprendizaje. Por ello, la actuación de su público ya no es limitada, sino que su participación es un factor muy importante para desarrollar el sentido más profundo de su accionar al momento de elaborar las emisiones o programas.
La radio generalista en su afán de abarcar casi todas las funciones que puede ofrecer la radio se vuelve monótona y fría, por lo cual la radio especializada debe cumplir con la tarea de que a través de su segmentación y preferencia a determinada audiencia logre palpar las necesidades que estos solicitan. A la vez, apelar a los criterios por los cuales se distinguen entre tantos con formatos como el cerrado, de manera narrativa y reiterativa, y abierto, formulativa y musical.
Conocer quiénes conforman la audiencia, además de ser imprescindible, permite apreciar el análisis hecho hacia la información que valiosamente ha sido obtenida a través de los diferentes instrumentos como sondeos y encuestas, y a partir de ello construir escenarios que consoliden las características del público, teniendo en cuenta su universo o el tamaño de la muestra.
Durante el proceso de formación, se puede distinguir claramente que la radio no es el mensaje, sino que son las acciones de los comunicadores detrás de las redacciones y los micrófonos los que dan luz o sombra a las historias reales o ficticias que se desarrollan dentro de los diferentes formatos mediáticos, es así que la idea es que el público haga suyo cada formato y lo vuelva parte de su cotidianeidad, más no volverse un esclavo del medio.
Enfatizar la cultura como un proceso plural, inestable, ambiguo, conflictivo y complejo que se desarrolla en lo cotidiano, esto como alternativa para superar el enfoque que tiende a reducir la comunicación a canales, códigos, mensajes e información. Ellos coinciden en el entendimiento como modo de inserción en el medioambiente cultural a partir de elementos y valores ligados a la vida cotidiana.
REFERENCIAS:
- Cogo Denise, Los Estudios de Recepción en América Latina, 2009, Portal de Comunicación, Instituto de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona, España.
- Huertas Amparo, De la medición de la audiencia al conocimiento de los públicos, 2006, Portal de Comunicación, Instituto de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona, España.
- López Jiménez Daniel Fernando, De la audiencia ignorada al poder de las audiencias, 2006, Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia.
- Moreno Elsa, Las radios y los modelos de programación radiofónica, 2005, Universidad de Navarra, España.
- Philippe Perebinossoff, B. G. (2005). Programming for TV, Radio, and the Internet: Strategy, Development, and Evaluation. Oxford: ELSEVIER. (DESCARGA)
- Theroux, J. M. (1978). Techniques for improving educational radio programmes. Paris: UNESCO. (DESCARGA)
- Vigil, J. I. (s.f.). Manual Urgente Para Radialistas Apasionados. Quito: Inti Barrientos. (DESCARGA)
- Yumna Martin, C. P. (2014). Encuentro de generaciones por medio de la radio. . En O. d. Educación.. París: UNESCO. (DESCARGA)







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ResponderBorrarAlejandra y Guadalupe.
ResponderBorrarEl desarrollo y estructura que han manejado en su dossier, considero que es muy interesante, atrayente y preciso por las siguientes razones: primero porque la secuencia de ideas en la información se desprende desde lo general a puntos más específicos, facilitando la comprensión acerca de cómo la audiencia se beneficia y cumple una función tan significativa al momento de seleccionar y poner en acción una u otra programación radiofónica para audiencias cada vez más heterogéneas, logrando así guiar al lector de forma correcta hacia la comprensión del tema.
Además, en cuanto al material de apoyo que han utilizado, el complemento del contenido textual, a través de infografías, corresponden de manera acertada a un modo didáctico y sintetizado para la comprensión del tema, el cual si bien es cierto es amplio, ha sido correctamente resumido por medio de este material. Un punto que sí considero aquí que pueden mejorar y aplicar es no sólo utilizar una misma paleta de colores, diseño o estructura para guiar las infografías, ya que beneficiaría y captaría mayor atención el uso de diversos colores al diseñar y crearlas. En segundo lugar, el video creado es didáctico, con un lenguaje sencillo y claro. Y las aportaciones consideradas en el siguen la línea apropiada que engloba todo su dossier, siendo así que aporta mucho para la comprensión completa de este. Finalmente, referente a su podcast sus entrevistados aportan beneficiosamente a su trabajo, sólo en pequeños momentos no centrándose directamente en la pregunta realizada. Pero en general es un buen trabajo, completo y presto a aportar lo suficiente al tema de la radio, modelos de programación radial y la formación de las audiencias
Por: Rubí Tineo
Alejandra, Guadalupe.
ResponderBorrarCon respecto a los materiales de asistencia:
Los libros que se han enlazados son pertinentes y de fácil acceso.
Se puede precisar los cortes de voz, la
interpretacion enriquece el podcast.
La edición del vídeo es de buena calidad haciendolo de participación interactiva, ademas la elaboración didáctica lo hace muy asimilable para el público.
Infografías de buena calidad. Tal vez diferenciar la misma plantilla. Trata bien de resumir y precisar las imagenes empleadas con el contenido del paper.
Alejandra, Guadalupe,
ResponderBorrarEl paper está bien construido, es ordenado y ofrece una ruta didácticamente bien presentada. Observo, eso sí, que no es necesario repetir lo que presentan en el paper en el video o en las infografías.
La linealidad y las vinculaciones desde la academia están bien, pero sí puede optimizarse el aprovechamiento de los recursos.
Sobre los comentarios.
Hernán y Rubí con mucho acierto y precisión. María lo hace someramente, pues se fija más en la forma que en el contenido de los materiales de asistencia. Diego no participa.