El periodismo en Latinoamerica: historia, desarrollo y avance
Autor(a): Alejandra Nicole Piñin Guerra
Resumen
El presente trabajo trata de explicar el proceso de cambio
que tuvo el periodismo en Latinoamérica a partir de los años sesenta hasta la
actualidad, siendo ésta influenciada en sus inicios por Europa y Estados Unidos
principalmente, desarrollando estructuras sociales, cambiando su función como
mediador y constructor de la realidad, además de su identidad y autonomía. Por
este motivo no es raro que al periodismo de hoy en día se le compare con el de
sus inicios. El principal cambio que se ha hecho notar a través de este tiempo es
sin duda la forma de narrar la noticia, de presentarla, ya no solo de manera
directa y objetiva, sino de una forma más dinámica, ágil, vivaz, utilizando
diferentes técnicas que ayudarán a transmitir el mensaje en los diferentes
medios.
Introducción
Uno de los principales problemas que surgen al estudiar el
periodismo en Latinoamérica es el lograr definir su marco estructural, como considerar
los estudios más importantes realizados a esta profesión. La mayoría de ellos
han sido de corte local o nacional, generalizando sobre los acontecimientos o
procesos que ocurren en un país desarrollado, los problemas recaen en la
incompatibilidad que se genera entre estas estructuras sociales distintas. Esta
situación puede traer como consecuencia comparaciones desvinculadas del
contexto real que posee el periodismo con el resto de países.
Desarrollo de contenidos
La estructura social de América Latina se ha caracterizado,
en primer lugar, por rupturas institucionales de sus sistemas políticos
nacionales, ya que la democracia no ha sido permanente y sus inestabilidades
han resultado en diversas intervenciones militares, las cuales han frenado los
impulsos de desarrollo dentro del periodismo, su formación y estudio. Desde los
sesenta se vio un claro avance en el desarrollo de sus procesos educativos,
siendo influenciados por la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la
Educación, la Ciencia y la Cultura) y el CIESPAL (Centro Internacional de
Estudios Superiores de Periodismo para América Latina), aunque este último pese
a que en un comienzo pareció seguir el modelo de educación americano vinculado
al entrenamiento de habilidades prácticas, pronto comenzó a enfatizar el acercamiento académico más
que el profesional y de vocación, generándose una integración de los saberes, centrada en la
perspectiva científica social de los estudios de comunicación, bajo influencias
estadounidenses y europeas. Periodismo y comunicación comenzaron a coexistir en
medio de la falta de una clara definición, dado que estas influencias no
habrían considerado las características que delimitaban el espacio
latinoamericano, imponiendo un modelo educativo y conceptual que no se adaptaba
cómodamente a sus estructuras existentes.
En la década del setenta la libertad de información se vio limitada
y la prensa se caracterizó por su parcialidad, superficialidad y por la censura
que se hacía de las situaciones sociales que cuestionaban las dictaduras
existentes. Asimismo, muchos periódicos y medios de comunicación fueron
intervenidos y clausurados por las fuerzas militares, mientras centenares de
periodistas eran exiliados de sus países, algunos incluso torturados y asesinados.
Dada la cantidad de dictaduras militares, así como sus métodos violentos para
oprimir la libertad de información y al periodismo en general, la prensa tuvo
un carácter más político que, por ejemplo, la estadounidense.
A partir de la década del ochenta recién se pudo apreciar
un cambio, tanto geopolítico como económico, gracias a diversas negociaciones
que culminarían con el derrocamiento de los regímenes dictatoriales, muchos de
ellos, liderados desde el exterior. Producto de estos cambios democráticos, el
rol del periodismo comenzó a ser más complejo que la simple relación entre
gobierno y prensa. En los noventa se comenzó la creación de programas de
periodismo, para algunos la aparición de una prensa más libre, sociedades más
plurales y con mayores oportunidades económicas. Aunque los cambios hechos en
años anteriores fueron beneficiosos, también se vio el creciente desempleo y la
pobreza, dos aspectos que contribuyeron a un clima de corrupción y violencia, un
ejemplo de esto fue la desaparición de diarios y revistas. Para los años
posteriores el cambio fue mayor, con la existencia de un monopolio de los
medios y el nivel de poder y eficacia en los colegios y asociaciones
profesionales, se ha logrado defender las necesidades, deberes y derechos de
esta actividad, pero en latinoamérica las precarias condiciones de trabajo y la
libertad de prensa aun presentan secuelas.
En la actualidad la libertad de prensa es bastante
delicada, uno de los casos más alarmantes es la de México con 40 periodistas
asesinados en los últimos años. Los culpables de estos actos son organizaciones
criminales que se ensañaron con la labor del periodista que solo trata de
contar lo que está pasando. María Teresa Ronderos preside la Fundación para la
Libertad de Prensa y es directora de semana.com, edición online de la revista
Semana de Colombia, comentó que una de las tareas fundamentales de la prensa es
controlar el poder, vigilarlo, es denunciar aquello que está mal, es hacerse de
la voz de los que no tiene voz para poderle hablar duro, siendo esta una de las
razones para que algunos gobiernos, organizaciones, entidades, etc. reaccionan
identificando a los periodistas no como aliados, sino como enemigos.
Por eso el periodista tiene como labor principal proteger
la libertad de información, trabajando en conjunto con otro medios, investigando
activamente, sin el ego de por medio así
disminuyendo el riesgo del periodista y del medio difusor. Además se debe tomar
en cuenta que un periodista siempre juega limpio, y si el país donde ejerce su
profesión es de riesgo con mucha más razón. No se le debe mentir a la fuente,
ni prometer cosas que no se podrán cumplir. La transparencia es trascendental en todos los casos del periodismo, pero
cuando hay violencia y polarización es mucho más importante. Y claro, se
presenta la ética periodística, que no depende de que tan buena sea la persona,
depende de qué tan bien use las técnicas del periodismo. La más básica es la
verificación. El periodista tiene que verificar y verificar, además de usar
muchas fuentes, contrastar y compararlas, y por último contarles a los lectores
de dónde salió la información.
Recordemos que la información hace medio siglo era
terreno abonado solamente para el periodismo objetivo, ese mismo en que la voz
del periodista quedaba sepultada bajo las cifras, datos, testimonios y nombres
que contenía un artículo determinado. Tanto así, que la estructura narrativa de
las agencias de prensa se convirtió en la “regla de oro” para una correcta
redacción noticiosa, la cual está basada en la ya conocida “pirámide
invertida”. Este método consiste en narrar la historia desde los hechos o
sucesos más importantes hasta los menos relevantes, una propuesta clara de un
camino llano y directo para el abordaje de un tema. Por los años de 1966 Tom Wolf hablaba de la necesidad de darle un giro
al periodismo tradicional. Hace más de 50 años ya existía la inquietud de los
periodistas en Norteamérica de presentar a los lectores una propuesta distinta.
Cuando el hombre pisó la luna, pudimos contemplar tal hazaña pegados a nuestros
enormes televisores en blanco y negro que más parecían unos ataúdes con patas.
Esas imágenes marcarían una época en el periodismo: se empezó a “mostrar” el
hecho. Años después, la televisión a color, el uso del satélite para optimizar
la señal y permitir más canales, la innovación de los formatos radiales y la
aparición del Internet, hicieron que el mundo deseara una información siempre
más ágil, dinámica, vivaz y representativa. Solo había una fórmula para que la
prensa sobreviviera a los embates de la televisión, la radio y el Internet: la
narración.
La narración es el gran reto del periodista moderno y no
solo en el estrecho campo de la prensa escrita, la televisión y la radio ponen
en juego sus técnicas narrativas para ganar adeptos, llegar fácil al público, crear
conciencia, ganar prestigio y credibilidad. En otras palabras, los medios están
viviendo hoy una guerra sin cuartel promovida por lo mediático, por lo masivo, por
el cómo, cuándo y por dónde se transmitirá el mensaje. Hoy el periodista que
quiere perdurar en la memoria colectiva, debe ser aquel que sepa enfrentar
estos nuevos retos, que al ser testigo de un hecho, o conocedor de alguna
situación, piense si, efectivamente, esa situación puede ser contada de una
manera distinta. La representación, el arte de dibujar con palabras un hecho,
de exponer a los ojos del lector una situación mostrándosela a él como si la
estuviera viviendo, es una de las fórmulas que sí funcionan en el periodismo
del siglo XXI. Pero creer que todo puede ser narrado es también un riesgo. El
periodista deberá evaluar qué sucesos pueden ser pasados por una óptica
diferente y cuáles deberán seguir inmodificables porque se correría el riesgo
de “verse forzado” o, lo que es peor, que el periodista termine haciendo el
ridículo. Caer en el amarillismo es lo que resultaría inevitable en estos
casos.
Una escena bien representada dentro de cualquier género
periodístico vale más que decenas de párrafos oscuros y pesados, por eso la voz
del periodista debe ser aceptada por el lector con naturalidad, sencillez y
claridad. Sin estas tres cualidades, cualquier intento de narración podrá
conducir al fracaso. Es la voz la que transforma en mágica esta herramienta, la
reviste de evocación, la convierte en ilustradora de imágenes mentales. Y por eso
la voz del locutor en la radio resulta tan importante. Se transforma en el
enlace con el oyente, en el puente que materializa la comunicación con la
audiencia, en el hilo invisible que conduce las informaciones. Como ésta es su
importancia, debemos entonces exigir a los que nos hablan por la radio
determinadas cualidades en sus voces. Emplear un tono grave para narrar la
noticia crea lazos de comunicación más cercanos con el oyente, además
transmiten mayor credibilidad, madurez y seguridad, por eso resultan válidas
para crear ambientes íntimos, para programas serios o nocturnos y entonces, de
manera especial, para los programas informativos. En cuanto al timbre se
prefieren siempre las voces con resonancia y presencia, claridad y dulzura. Otras
características a tener en cuenta, que complementan a la voz, por ejemplo, es
la entonación y el acento con el que se transmite el mensaje, una adecuada
variación tonal de manera natural puede despertar la atención del oyente, al
igual que una correcta remarcación de aquellas palabras que resultan claves a
la hora de narrar el mensaje. Además de mantener un ritmo acorde y velocidad
moderada, la realización de pausas en los lugares estratégicos y una agradable
pronunciación.
Conclusiones
Podemos concluir con esta investigación que el periodismo
en Latinoamérica ha tenido un progreso muy grande a través de los años, su
historia en particular ha sido influencia por agentes extranjeros que no han
sabido desarrollar una estructura y modelo adecuado para la zona, dejando de
lado la realidad y generalizando los hechos. Por este motivo el periodista
busca como informar y relatar los hechos acontecidos en su territorio, fijando
sus intereses, teniendo en cuenta lo que acontece y como se puede contar.
Además un aspecto a resaltar es la forma de narrar, la
cual cambió en los diferentes medios de difusión, en periodismo fue la forma de
narrar los hechos de manera más dinámica y fluida, tratando de contar el hecho.
En la radio es el uso de la voz, el elemento más importante, y el cual le da un
espacio significativo entre el público, con una utilización clara, directa,
maleable y trabajada, se logrará transmitir credibilidad, seguridad, y
sencillez, las cuales atraerán sin mucho esfuerzo al oyente.
Referencias
- Antón, E. R. (2000). Los principales errores que debe evitar todo locutor de informativos radiofónicos: un estudio práctico. Obtenido de Bliblioteca online de ciencia de la comunicación: www.bocc.ubi.pt
- Navarrete, G. R. (julio de 2009). Maria Teresa ronderos "El periodista tiene que verificar y verificar". Obtenido de Sala de prensa: http://www.saladeprensa.org/srt856.htm
- Rodero, E. (2002). Una voz mágica para contar las noticias. CHASQUI, 52-57.
- Ruiz, C. M. (2009). Periodismo en Latinoamérica: Revisión histórica y propuesta de un modelo de análisis. Revista Comunicar, 193-201.
- Saad, A. S. (Mayo de 2008). La narración: el arte de contar la historia. Obtenido de Sala de prensa: htto://saladeprensa.org//art732.htm
Alejandra,
ResponderBorrarMuy ordenado.