ENSAYO: LA ESENCIA DE LA RADIO
En la radio, como cualquier otro medio de comunicación, se utiliza un
lenguaje en particular, aquel que pueda llegar al corazón y mente de su
audiencia, en este caso, es el de los sentimientos. El locutor utilizará un
lenguaje coloquial como su mejor base, la confianza y complicidad como su mejor
arma. Pero esta tarea no es nada fácil, hablar por radio es emocionar a tu
público, entretenerlo con su contenido y sobretodo educarlo. Según McLuhan, “la radio es un medio eminentemente visual, esto es
posible porque los humanos no tenemos dos ojos. Tenemos tres. El oído también
ve”. Esto quiere decir que el oído también puede ser estimulado, dando paso a
un elemento muy importante en el proceso de comunicación de la radio: La
imaginación.
Pero para que nuestra imaginación funcione, el oído tiene que mandarle
un paquete muy importante llamado: las imágenes auditivas. Esto consiste en utilizar palabras concretas, que se
puedan ver, que se toquen, que tengan peso y medida. En conclusión, palabras
materiales.
Las palabras nos hacen hombres y mujeres. El lenguaje nos distingue, haciendo
de nuestro sistema de sonidos articulados impresionante. Para que nuestra voz
se escuche y llegue a nuestro público debemos aprender a pensar, y aprender a
escuchar lo que el resto nos quiere transmitir.
El oído vibra, siente e imagina, esto último ya lo tenemos claro, pero
no es solo eso. La radio es un medio que puede seducir a sus oyentes. Una noticia impactante puede atraer mucho a
la audiencia, un sketch cómico puede
entretener y distraer lo suficiente a nuestra mente de los pesares diarios, o
hasta la plática entre locutor y entrevistado puede hacer la diferencia entre
una emisora y otra.
Hacer radio es una pasión. Si el locutor hace radio porque le cae un
buen fajo de billetes sin el mayor interés por sus oyentes, bien por él. Pero
si añadimos el poder de agradar y simpatizar con tu audiencia, las cosas
cambias drásticamente. El locutor no solamente debe transmitir un mensaje, debe
hacer que su receptor, en este caso sus oyentes, interpreten este mensaje, lo
decodifiquen y le den un sentido y un significado. Hacer que tu público se
interese por ti.
La buena radio refleja la vida, y en lo que nos envuelve se oyen ruidos,
cantos y palabras. Todo esto, expresando con la voz indicada hace que nos
acerquemos a nuestro receptor. Esta voz tiene códigos complementarios que la
ayudarán a llegar al corazón del oyente, entre estas se encuentra la imaginación
(como ya habíamos mencionado anteriormente), la emoción, la razón y sobretodo el silencio. Este último no dice
nada por sí mismo, en cambio, refuerza los decires del resto, los complementa.
Esta pausa cargada de sentido ayuda a resaltar una frase o situación, dándole
al oyente una sensación nueva y atrayente.
Ahora, uno de los principales encantos de la radio, desde sus inicios
hasta la actualidad, es el de reproducir música. El oído humano es musical, y
no hay mejor sedante para nuestro cuerpo y alma que el de la música. Ella puede
embelesar y deleitar nuestros sentidos, calmar nuestra alma y atrapa nuestra
mente. Otro elemento importante en la radio, y que ha sido olvidado con el
pasar de los años, son los efectos de sonido. El pretexto más común para no ponerlos
es el tiempo que requiere entre buscarlos y hacerlos sonar, algo absurdo a mi
parecer, ya que es solo eso, buscar y colocar. El verdadero problema radica al
usar estos efectos de sonido, es en usar tu imaginación y combinarla para
hablarle y llegar a la imaginación del receptor.
El oyente necesita de un lenguaje sencillo, que se entienda sin llegar a
tener un diccionario a la mano. Un lenguaje sencillo resulta ser el más culto,
es decir, el más adecuado para sincronizar con el público al que nos dirigimos.
Las palabras pueden clasificarse en tres tipos de lenguaje: activo, pasivo y dominante. En
la radio el lenguaje activo es el más
adecuado, donde se hacen uso de las palabras que la gente utiliza en su vida
diaria. También podemos agregar el lenguaje pasivo,
el cual contiene palabras que los oyentes pueden entender, pero que son poco
frecuentes. La radio debe hablar como habla su gente. Así de simple.
Por ende, la utilización de frases cortas y limpias, que sean bien
escritas y habladas, son de vital importancia para que lleguen a la audiencia.
Y si estas se materializan en nuestra
mente pues mucho mejor, ya que las mejores palabras son aquellas que se pueden
ver, tocar, oler y saborear, que entran por los sentidos y van derecho a la
imaginación.
La audiencia en la radio siempre será clasificada, dando origen a una
programación especializada que llamará la atención, haciendo que el oyente se pegue a esta y la escuche con más
frecuencia, llegando inconscientemente a formar parte de su día a día. Esta
programación es un diálogo que la radio entabla con su público, siendo un
conjunto de programas debidamente organizado y planificado en base a sus
oyentes. Una vez que el oyente capta la esencia de la radio, esta gana
posicionamiento ocupando un lugar específico en su día a día.
El diseño de cada programa radial especializado debe estar a cargo de
expertos en el tema, haciendo estudios sobre el nivel de audiencia,
desarrollando propuestas de programación y ajustándolas al público objetivo. Todo
esto tiene como finalidad el satisfacer los gustos de sus oyentes, estos se
sentirán recompensados e identificados al escucharla. Por ende una programación
radial debe ser masiva (con una audiencia real y potencial), de doble vía (el
teléfono hace su aparición entre el locutor y su oyente), callejera,
interactiva, sensual, fantástica, ágil y femenina.
Para armar un programa se necesita establecer el perfil de la radio,
para esto se debe crear el contexto, conocer al público, la competencia y sobre
todo al equipo con la cual se va a trabajar. Es importante mantener siempre el
estilo y los objetivos de la programación, adecuar horarios para cada segmento balanceando
los formatos y temas a tratar, poniéndole un título creativo, original, que
represente la esencia del locutor y del programa en sí.
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| Fotografía: Alejandra Nicole Piñin Guerra |
Los primeros contactos con la audiencia fueron a través de llamadas y
cartas, las cuales no fueron muy confiables a la hora de analizar las preferencias
y gustos del oyente, pero ayudaron a calcular la cantidad de oyentes que tenían
en ese entonces. Por eso se utilizaron métodos estadísticos, que resultaron ser
más eficientes y exactos. En la actualidad, y gracias a estos métodos, las
emisoras radiales tienen una mejor perspectiva de su audiencia y de a quienes
se van a dirigir.
Un punto importante en la trayectoria de la radio hasta el día de hoy, y
que ha sido de gran controversia, es la masculinización
de la lengua. El idioma español, como tantos idiomas en el mundo, es
demasiado sexista, es decir, emplea
términos del género masculino para referirse tanto a varones como mujeres. Este
sexismo lingüístico se refiere a la forma
de los mensajes. Para cambiar este aspecto de la radio, se sugiere utilizar
términos que engloben ambos géneros, equilibrándolos, un ejemplo sería evitando
poner al varón como protagonista de cada hecho y a la mujer como su
acompañante.
En la actualidad, la participación de la mujer en la radio es vista
desde otra perspectiva, por el simple hecho que la mujer dispone de un mejor
oído que el varón. Estudios científicos han comprobado, gracias a la evolución,
que el aparato sensorial de la mujer es más refinado y sensible que el del
varón. Siendo capaces de distinguir varios tipos de estímulos auditivos sin
mezclarlos, descifrar diferentes tonos de voz, llegando hasta entender el
sentido de los silencios. Todo esto también se puede llamar intuición femenina. Un don bastante
adecuado para la mujer.
Entonces podemos concluir que, la radio es un medio de comunicación donde a través del uso adecuado de la voz, se pueden reflejar hechos o sucesos ocurridos de manera en que el oyente pueda imaginar y sentir la emoción de esa noticia. Por otro lado, la destreza que le pongan a esa transmisión del mensaje dependerá exclusivamente de la habilidad del locutor, el cual se verá en la obligación de llevar el mensaje hasta la mente de sus oyentes, los cuales deberán captar esa esencia haciéndola y tomándola como suya. No debemos olvidar que cada audiencia es diferente, pero todas tienen algo en común, el darle un lugar en su vida a la radio, ya sea para escuchar música, informarte de las noticias mañaneras, o simplemente utilizarlo como un medio de distracción. El mayor beneficio para los oyentes, y para cualquier audiencia en los diferentes medios de comunicación, es que sus peticiones sean escuchadas, pero que no solo lleguen a eso, sino que sean atendidas. Si el programa crea un vínculo de confianza con sus oyentes, estos la mantendrán presente en su día a día, por el simple hecho de sentirse oídas. Investiga a tu audiencia y verás cómo ella llega a ti.
BIBLIOGRAFÍA
- Vigil, J. I. (s.f.). Manual urgente para radialistas apasionados. Quito, Ecuador.
- Azurduy, C. A. (2007). Las radios populares en la construcción de ciudadanía. La Paz. Cornejo. (1994).
- Rincón, J. C. (s.f.). Midiendo y construyendo audiencias radiales. Colonialidad del saber, radio y los estudios de audiencia.

Alejandra,
ResponderBorrarTocas muchos temas de forme superficial, pero no de algo en especial que conduzca a un análisis provechoso.